Disfagia, ¿qué es y cómo tratarla?




¡Buenos días a todos! Hoy os traemos una patología un tanto peculiar, porque se cataloga con el mismo nombre aunque tenga diferentes síntomas, y no es otra que la disfagia.
Antes de entrar en la materia hay que conocer, en primer lugar, las fases de la deglución.
La deglución puede desglosarse en tres fases:
  • Fase oral, es voluntaria. Los alimentos se mastican y trituran (si es necesario) y se mezclan con la saliva formando el bolo alimenticio. Con la ayuda de la lengua se empujan hacia atrás contra el paladar duro y se dispara el reflejo de la deglución.
  • Fase faríngea, es involuntaria. Se desencadena el reflejo de la deglución progresando el bolo hasta el esófago.
  • Fase esofágica, es involuntaria. El alimento llega al estómago a través del esófago.
Conocidas las fases de la deglución, ¿qué es la disfagia?
La disfagia se define como la incapacidad o dificultad para deglutir los alimentos líquidos y/o sólidos desde la cavidad bucal hasta el estómago. Puede dar lugar a malnutrición, deshidratación, neumonía aspirativa o incluso muerte, derivada de la neumonía al entrar el alimento en las vías respiratorias.
En el proceso de la deglución intervienen seis pares craneales, músculos de la cara, boca, lengua, faringe y esófago y están implicadas cuatro áreas anatómicas, la cavidad oral, la faringe, la laringe y el esófago. Si falla algo en el proceso, como veremos más adelante, no se podrá tragar bien y, por lo tanto, presentaremos una disfagia.
La disfagia se puede clasificar según su etiología o por su origen, según la que presente el paciente tendrá un tratamiento u otro.
En función de su etiología se puede clasificar en:
  • Disfagia mecánica. Es secundaria a bolo de gran tamaño, cuerpo extraño, estenosis intrínsecas (postoperatoria, postirradiación, por tumores malignos o benignos, inflamación), compresión extrínseca (absceso, tiroides aumentado, etc.). En general, y desde el inicio, se produce una mayor dificultad para deglutir los sólidos.
  • Disfagia neuromotora. Secundaria a trastornos de la musculatura estriada de la boca, faringe y esófago (accidente cerebrovascular, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, parálisis de la lengua, esclerosis lateral amiotrófica, etc.), trastornos de la musculatura lisa esofágica (acalasia, espasmo esofágico difuso). En este tipo de disfagia se afecta fundamentalmente la capacidad para deglutir los líquidos.
Si atendemos a su origen, la disfagia orofaríngea o a líquidos equivale a la disfagia neuromotora; y la disfagia esofágica o a sólidos a la mecánica.
Esta patología si no es bien tratada va a derivar en otros problemas que resaltamos anteriormente, como es la malnutrición. Nos preguntaremos ¿a qué es debido?
Los factores que contribuyen a la disminución de la ingestión de alimentos son las alteraciones de la deglución, la disminución de la producción de saliva, la anorexia, factores psicológicos (miedo a la asfixia)...
Todos estos factores en conjunto derivan en una ingestión escasa e inadecuada de alimentos, pérdida de peso, deficiencia de vitaminas y minerales y, por tanto, malnutrición.
Hay que intentar mantener un buen estado nutricional. Facilitar la deglución, asegurar una correcta hidratación y evitar o reducir los problemas asociados como la aspiración.
¿Tiene tratamiento dietético? La respuesta es sí, y según el tipo de disfagia deberemos realizar un tratamiento u otro.
Se debe realizar una valoración del estado nutricional y de la capacidad del paciente para deglutir y modificar la dieta en consecuencia, ya que no todos los pacientes presentan el mismo tipo y grado de disfagia.
La dieta podrá variar desde líquida hasta sólida, pasando por texturas blandas y en purés, dependiendo de que la disfagia sea para líquidos o para sólidos. Las mejor toleradas son las dietas intermedias, que son las semisólidas y blandas, que van a servir para los dos tipos de disfagia. En cambio, los alimentos sólidos y los muy líquidos suelen producir las mayores dificultades.
Por este motivo se aconseja que en pacientes con disfagia se utilicen alimentos que formen bolos semisólidos y blandos como purés, sopas espesas, natillas, yogur, helados, pudding, mousse o líquidos espesos. Las carnes deberán servirse mezcladas con salsas, los macarrones guisados, los quesos suaves. También existe en el mercado una amplia variedad de productos comerciales de alimentos con la textura modificada.
En caso de disfagia para líquidos, se deben tomar aquellos que son semiespesos, como cremas, batidos, sopas licuadas y evitando los líquidos poco consistentes, como agua, zumos de frutas, infusiones, caldos. Se pueden utilizar alimentos que espesen los líquidos como cereales infantiles, puré de patatas, maicena instantánea, gelatinas o productos comerciales como agua gelificada o espesantes de líquidos y purés. Estos últimos no modifican el sabor y permiten conseguir la consistencia precisa para que el alimento se pueda deglutir de forma correcta sin ocasionar problemas de broncoaspiración.
En algunos casos, por la imposibilidad de tomar alimentación por vía oral, se recurre al uso de nutrición enteral a través de sondas nasogástricas.
Con esto me despido, esperando que os haya gustado. Antes de terminar me gustaría dedicar este artículo a la memoria de mi abuelo, que falleció hace 13 años. Con su enfermedad conocí esta patología y cómo se debe tratar al paciente; un niño de 10 años dando de comer a una persona que a la mínima se podía atragantar, darle de beber con una cuchara… eso a día de hoy lo sigo recordando junto con todos los cuidados que un niño le podía dar, y sé que nunca se me va a olvidar. Por ello, va por ti.
Hay que entender que la disfagia no deja de ser una patología derivada de otra mayor y hay que dar un tratamiento integral de todas las enfermedades que presente un paciente.
Un saludo.
Realizado por Jorge Ibarra Morato

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